En ese orden de ideas, y teniendo como base y sustento el estamento jurídico internacional y nacional, el poder popular como expresión del poder constituyente, deberían presionar desde abajo, y desde diversos escenarios, para que las instituciones culturales del estado, verdaderamente se avoquen a la formulación y ejecución de una política cultural publica que dé al traste con las organizaciones burocráticas y burocratizadas que secuestran todo tramite y se convierten en intermediarias del poder y convertidas en un fin en sí mismas. Es así como vemos la que a pesar de la formulación de la política pública en diversos niveles territoriales de gobierno, la acción cultural en la calle, en las comunidades en los espacios colectivos, no se ve ni se siente la actividad cultural como tal. Existe un anquilosamiento en todo el aparato cultural, con la excusa perfecta de la reducción y en algunos casos, la eliminación de aportes públicos para la actividad cultural, cuando debería ser este el momento estelar de la actividad cultural utilizando precisamente su recurso más preciado como lo es la creación y la creatividad.
Evidentemente que los voceros y voceras de los comités de cultura de los consejos comunales, como expresión del poder constituyente cultural, de alguna manera están en etapa de latencia, lo que les impide acceder a recursos que el estado destina para el financiamiento de los proyectos culturales, también debido a que muchos, o tienen como prioridad la actividad cultural sino la satisfacción y solución de oda, tras necesidades más apremiantes como acueductos, vialidad, vivienda entre otros. Situación que en algunos casos es aprovechada por algunos entes públicos, para penetrarlos y dirigirlos discrecionalmente, situación que no debe ser permitida. Lo que se impone entonces, es la activación de un audaz proceso de formación intensiva, para que quienes asuman las responsabilidades culturales dentro de los consejos comunales, realmente se sientan seguros de las tareas y las misiones a realizar.
No se trata de resolver la gestión comunitaria de la cultura de los consejos comunales, con la inversión de importantes recursos monetarios en la construcción de una planta física de una casa o centro de la cultura en una comunidad (Continente), sin que se evidencie antes, la existencia de actividades de la diversidad cultural (Contenido), en esto un ejemplo a seguir es el Consejo Comunal de la Comunidad de Mole´piedra, en Araya Municipio Cruz Salmerón Acosta, donde existen artesanos de la arcilla y la madera, titiriteros, músicos, galeronistas, declamadores y decimistas, rezanderos, club de los abuelos, grupos juveniles e infantiles, grupos de comparseras, y una comunidad comprometida y deseosa de mejorar su calidad de vida, organizados por su puesto en un consejo comunal. Luego se propusieron la construcción de la casa comunal, que sirve de sede para la atención de los niños más pequeños, y ahora se están proponiendo la activación de una casas de la cultura, y de un taller de artesanía en arcilla, obviamente, este proceso es consecuencia de un proceso de proyecto de la Misión Cultura, realizado por la artesana de los collares de arcilla Yesenia Fernández, como activadora de la misión cultura para optar por su titulo. Esta experiencia así realiza es viable, sin que necesariamente intervenga de manera perniciosa, ningún ente del estado, y si interviene es como acompañamiento o asistencia, solo el poder popular a través del consejo comunal haciendo su propio rumbo.
Hasta el Martes próximo, Dios mediante… envía tu información para publicarla en la agenda cultural de este espacio: www.redsocioculturaldesucre.org , espinarmanjo@gmail.com , 04147952647.
(2009/09/14) -
|